jueves, 21 de junio de 2012

Entre la niebla del local


Apenas  veía entre la niebla del local, una niebla espesa ocasionada por el tabaco y el humo que salía del escenario en cada actuación del espectáculo. No vi a nadie que conociese.

Fui deambulando, despacio, por los rincones del antro en el que me encontraba, hasta que topé con la puerta del servicio de caballeros. Entré, me cercioré de que nadie me viese,  y entonces hice algo que llevaba bastante tiempo deseando hacer, oriné durante varios minutos, que desahogo me quedó.

Luego volví a salir a la sala del local, anduve unos instantes divisando al personal que había aquella noche.la barra estaba llena de personajes a cual más raro. Seguía sin ver a nadie conocido. Muchas personas entre esa oscuridad, ocasionada por la mencionada niebla, y la poca iluminación de aquel bar. Era difícil, pero yo sabía que no era imposible. Así que no cesé en mi empeño de buscarla, deseaba encontrarla de nuevo.
La última vez, abusé tanto de la confianza que acabé perdiendo la consciencia, fue todo tan rápido que no me di ni cuenta de cómo llegué a ese estado tan bochornoso, y al final todo quedó en otra noche para olvidar.

Entonces, esta vez no quería desperdiciar la ocasión. Y mientras buscaba por  el  local, vi al camarero, que estaba en su lugar de siempre,  tras su barra de mármol negro. Me hizo un gesto inconfundible, yo asentí con la cabeza y allí estaba ella, tan bonita y fresca como siempre, con sus hermosas curvas inconfundibles,  ese rubio tan característico que la hace única .Me acerqué, la cogí, noté su temperatura ideal y entonces bebí hasta terminarla de un trago, fue la mejor cerveza de mi vida.

Fernando.

El truco de la manzana en la cabeza


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El fan de los Celtics bailarin

viernes, 15 de junio de 2012

Jugando al beisball

Observad lo que le pasa al chico de verde que está al fondo de la imagen, hay que ser hdp

 
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La necesidad es la madre de la invención


miércoles, 13 de junio de 2012

Mete el pene en un tubo, y se le queda atastcado.


En el servicio de Extinción de Incendios de Granada no daban crédito a lo que les indicaba por teléfono un médico de Urgencias del Hospital Ruiz de Alda. Eran las cuatro de la madrugada de ayer cuando recibían una llamada en la que un doctor les preguntaba si tenían elementos para cortar un tubo de acero. El cirujano indicaba que era una cuestión de máxima gravedad. Sobre la camilla de su quirófano tenía a un hombre de 52 años que había introducido su pene en un cilindro de acero de dos centímetros de diámetro y ocho de longitud, y con solo dos opciones: cortar el tubo o amputarle el órgano sexual.

La decisión estaba cantada, había que salvar el pene al paciente a toda costa. «No disponemos de cizallas o sistemas que puedan cortar metales con la precisión que el caso requería, por lo que pensé que se podría hacer con un pequeño taladro de bricolaje que tenía en mi casa, con discos y fresas para metales pero muy pequeños», explica Simón Soriano, sargento de los Bomberos de Granada que, ayudado por el cabo Javier Chinchilla, materializó esta peculiar operación de rescate.

En el hospital esperaba el paciente, con una inflamación en su órgano sexual de unas proporciones que hacían imprescindible una intervención inmediata. El problema, según fuentes médicas, fue que al meter el pene en el tubo (de acero de 4 milímetros de grosor) como parte de una práctica sexual, tuvo una fuerte erección y, sin tiempo a reaccionar, el cilindro le estranguló el órgano sexual de tal forma que le produjo una gran inflamación que, a su vez, impedía que bajase la erección, con lo que era imposible sacarlo.
La situación llegó a tal punto que el glande, que se encontraba fuera por el otro extremo del tubo, llegó a adquirir una longitud de más de 12 centímetros y un grosor de más de cuatro. Para los médicos había un evidente riesgo de gangrena y, por tanto, de peligro grave para el paciente, por lo que había que hacer lo posible por cortar el tubo, ya que la otra posibilidad era la de la amputación. El cirujano actuó de la forma más coherente posible, ya que ante la imposibilidad de cortar el acero, pidió ayuda donde, como se comprobó después, podían dársela.

Por una noche, en el quirófano de Urgencias la actuación no fue solo del personal sanitario, sino que se compartió con dos bomberos. La intervención quirúrgica y de rescate del miembro atrapado necesitó de una hora y cincuenta minutos de un trabajo de una gran tensión, ya que hubo que manejar la pequeña fresadora de bricolaje de una forma lenta y con gran precisión para no dañar al paciente durante el corte longitudinal del tubo. Un falló podía provocar que toda la intervención fuese un fracaso y tuviesen que proceder a la amputación.
Los bomberos indican que en muchas ocasiones han tenido que utilizar herramientas en situaciones de grave peligro para la vida de las personas, «pero en 25 años de servicio nunca he visto nada igual», reconoce Soriano.

Este caso ha puesto en evidencia que algunas prácticas sexuales pueden ser muy peligrosas. Aunque el afectado no ha desvelado los motivos que le llevaron a meter el pene en un tubo de acero, todo indica que se trata de un sistema que estrangula el órgano sexual para conseguir una mayor erección. Pero un tubo de acero no se podría retirar a tiempo en caso de que esta actividad se descontrolase.
De no intervenir bomberos y médicos, le habría costado el pene o incluso la vida.

Un hamster bien enseñado

Todo va bien


El mirón